Margot Machado Padrón: una maestra de estirpe mambisa

Mendive. Revista de Educación, octubre-diciembre, 2022; 20(4):1403-1410

 

Pedagógos ilustres

Margot Machado Padrón: una maestra de estirpe mambisa

 

Margot Machado Padrón: a teacher of mambisa lineage

 

Margot Machado Padrón: uma professora de linhagem mambisa

 

Josefa Azel Jiménez1 https://orcid.org/0000-0001-6592-6785

1Universidad Central de las Villas "Martha Abreu". Las Villas. Cuba. josefaa@uclv.edu.cu

 

Margot Machado Padrón nació el 24 de septiembre de 1909 en Báez, barrio rural de Santa Clara. La familia Machado Padrón era de estirpe mambisa, el padre combatió en la guerra de independencia de 1895. Las narraciones de la gesta libertaria influyeron en los hijos, muchos de ellos asumieron con posterioridad una posición revolucionaria.

En la escuela pública de Báez recibió su primera instrucción con la maestra Hortensia Otero, cuya influencia educativa le marcó una huella profunda y ayudó a formarla en valores patrios. Se trasladó a la ciudad con el fin de prepararse para su ingreso en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara, centro al que ingresó en 1923 con solo 14 años de edad. Una vez graduada, comenzó a desempeñarse como maestra en la finca Manigua del propio barrio donde residía. Impartía la docencia en una escuela pública rural multígrada, construida con los recursos de su padre.

Allí conoció la realidad del campo cubano en aquellos años republicanos: la miseria existente, el atraso económico, el analfabetismo, la incultura… En ese tiempo, cuando las escuelas públicas rurales eran las más desfavorecidas del sistema educacional existente, "Margot Machado se fortaleció ante las dificultades y alcanzó la dimensión de una verdadera maestra, aquella que cumple con el deber de enseñar a los más necesitados". (Azel, 2019, p. 72)

Sus primeros años laborales se desarrollaron en el marco de la dictadura machadista. La situación social en toda Cuba, le sirvió para conformar sus propias convicciones. El contacto con la dura realidad que vivían sus alumnos y colegas le generó un proceso de sensibilización política. Asimismo, los atropellos y crímenes cometidos por órdenes del dictador Gerardo Machado Morales calaron en su conciencia, por lo que repudió y se opuso a ese régimen.

Se relacionó con las luchas magisteriales matizadas por un fuerte carácter político. Firmó el manifiesto "Actitud enérgica de los maestros" en 1933; participó en las huelgas de los maestros desarrolladas en 1933 y en 1935.

En 1934 matriculó la carrera de Pedagogía en la Universidad de La Habana. El sacrificio de estudiar en La Habana, le sirvió para lograr una mayor calificación profesional y le posibilitó mejorar su ubicación en el municipio, al ser promovida en 1935, por sus méritos personales, a una escuela pública urbana.

Se doctoró en Pedagogía en el año 1938, ya para ese entonces la familia había trasladado su residencia a la ciudad de Santa Clara. En ese año mejoró en el escalafón y en 1940, pasó a una escuela más céntrica. En las escuelas públicas se puso en contacto con los alumnos pobres de los distintos barrios urbanos de la localidad. Impartió la enseñanza con una gran responsabilidad del deber ciudadano, impregnada de un alto civismo, la consagración a sus alumnos y sus escuelas y la inspiración en las concepciones pedagógicas del Apóstol.

Entre 1941 y 1943, se desempeñó como directora de una escuela nocturna para adultos de la localidad. Allí entró en contacto directo con la clase obrera, el alumnado procedía casi en su totalidad de la esfera del comercio. Para Margot, la escuela nocturna para adultos fue una especie de Universidad Popular.

En la década del cuarenta e inicios de la del cincuenta desarrolló una importante vida profesional en el territorio villareño, pues era una pedagoga plenamente identificada con las necesidades educativas de su pueblo. Su esfuerzo y perseverancia la condujeron al ascenso, sin necesidad de acudir a las maniobras politiqueras. Fue así que entre 1943 y 1953 ejerció como inspectora provincial de escuelas primarias superiores.

Su actividad profesional la acercó a la cruda realidad en que vivían los campesinos y obreros cubanos, se sensibilizó con sus luchas por las reivindicaciones económicas, políticas y sociales. Su pensamiento sufrió una transformación, por lo que comenzó a relacionarse con destacados luchadores locales y nacionales.

A raíz de producirse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, todo cambió. Margot y sus hijos se involucraron de forma directa en la lucha contra el dictador. Como consecuencia, sufrieron en carne propia dolorosos conflictos. Las acciones del 26 de julio de 1953 y el juicio de Fidel Castro con su alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá, la estremecieron profundamente.

En ese mismo año, su vida profesional fue afectada al ser designada como inspectora de escuelas privadas de Las Villas. En medio de esta situación, la hija menor expresó su interés de estudiar en la Escuela Normal de Kindergarten. Para esa fecha, Margot ya había enviudado y no disponía de dinero para sufragar esos estudios; pero quería respetar su vocación y debía buscar una solución.

Por esas razones, en 1954 fundó una academia preparatoria para el ingreso a los centros de segunda enseñanza de Santa Clara. En el transcurso del cursillo preparatorio algunos padres le solicitaron la apertura de un colegio dedicado a la enseñanza del bachillerato para varones que estuviera incorporado al Instituto de Segunda Enseñanza. La fundación del Colegio Lincoln le permitiría poner en práctica ideas pedagógicas de avanzada y la experiencia que había acumulado.

Ese proceso de desempeño profesional y formación política, alcanzó su plenitud en el período de lucha contra la dictadura batistiana. Por ello, "…el Colegio Lincoln no solo fue un espacio de ensayo de experiencias pedagógicas y reflexión, sino también fue un centro de lucha revolucionaria donde se efectuaron reuniones clandestinas, se escondían propagandas, armas y diversos objetos de importancia" (Maura y Azel, 2016: 13).

Esas condiciones propiciaron que el colegio se convirtiera en un foco conspirativo de gran relevancia en la localidad. Además, los profesores de la escuela eran en su gran mayoría reconocidos revolucionarios. Allí se imprimieron de forma mimeografiada los primeros ejemplares de La historia me absolverá en la provincia, lo que implicó su allanamiento por las fuerzas policiales.

Desde mediados de 1955 y principios de 1956, se organizó el MR-26-7 en Las Villas; entre sus dirigentes se hallaba su hijo Quintín. En esos primeros momentos, Margot no era miembro, pero compartía la posición antibatistiana de sus hijos Quintín y Julio.

Su morada fue centro de visitas y reuniones, en ella estuvieron, entre otros, Haydée Santamaría Cuadrado, Gustavo Arcos Bergnes y Melba Hernández Rodríguez del Rey. En la visita de esta última, quien había sido enviada por Fidel, Margot realizó junto con ella un recorrido por la provincia, bajo el pretexto de su cargo de inspectora provincial. Esta fue su primera tarea de importancia en la lucha revolucionaria y, a partir de ese momento, se convirtió en una verdadera luchadora clandestina que bajo el seudónimo de Mercedes continuó desarrollando en el territorio villareño, la labor emprendida por la heroína del Moncada.

Poco tiempo después, viajó a La Habana para recibir orientaciones de Ñico López y Melba Hernández acerca de los objetivos de la lucha en esa etapa, las formas y métodos a seguir en las tareas conspirativas. A su regreso, recibió en su domicilio a Vilma Espín, recién llegada de México y enviada por el MR-26-7 para permanecer en Santa Clara hasta que la recogieran para proseguir su viaje hacia Oriente.

Asimismo, viajó a Santiago de Cuba para entrevistarse con Frank País, Otto Parellada, Pepito Tey y Vilma, con el objetivo de conocer la conducta que debían seguir en apoyo al desembarco de Fidel. Pidió traer armas; pero la sagacidad de Frank lo impidió, solo trajo balas y detonadores de bombas.

En Santa Clara se realizaron con eficiencia todos los preparativos para la acción del 30 de noviembre; en su vivienda acogió a una multitud el día 29, pues el 30 se obstaculizaron las calles. Como consecuencia, Margot y sus hijas se ocultaron entre sus amistades, y su hijo Quintín se refugió en Cienfuegos; entre tanto, su casa y el colegio fueron registrados. La situación se le tornó extremadamente peligrosa y partió para La Habana.

Estaba en la capital, cuando le avisaron de la detención de su hijo en Cienfuegos y se trasladó de inmediato a Santa Clara. Se personó en la estación de policía, presionó con reclamos y gritos al coronel Cornelio Rojas hasta lograr que respetaran la integridad física de su hijo, quien después fue juzgado, condenado y enviado al Presidio Modelo. Así esta valiente cubana evitó el asesinato de su hijo.

Faustino Pérez y Frank País estuvieron en la ciudad el 28 de diciembre de 1956 con órdenes de Fidel para reorganizar el MR-26-7 en Las Villas. Faustino la nombró secretaria de Finanzas; pero según su testimonio era su hermana Teté quien las controlaba y ella se ocupaba de tareas de mayor envergadura.

Sus recorridos por la provincia constituyeron verdaderas proezas y demostraban el coraje de esta mujer: vendía bonos, contactaba con dirigentes de otras localidades y en algunas ocasiones, resolvía situaciones difíciles sin que afectara el cumplimiento del deber. Fue detenida por los agentes policiales en Guayos, Cienfuegos, Sagua la Grande y en Santa Clara. Estaba permanentemente vigilada, tanto en su domicilio como en el colegio.

A pesar de ello y de la constante amenaza del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), su actividad revolucionaria era incesante. No obstante, viajaba frecuentemente por toda la provincia y a La Habana para visitar a los revolucionarios encarcelados y servir de enlace entre los que estaban en el Castillo del Príncipe y los que se hallaban recluidos en el Presidio Modelo. Allí conoció a Armando Hart Dávalos.

En mayo de 1957, se produjeron algunos incidentes del MR-26-7 en Cabaiguán. Margot se trasladó a ese municipio el día 26 para aclarar situaciones y malos entendidos, se reunieron en el Colegio Presbiteriano. A su regreso conoció la lamentable noticia del accidente mortal de su hijo Julio, junto a su compañero Agustín Chiqui Gómez-Lubián.

Los funerales estuvieron vigilados por los policías. Su valor se puso una vez más de manifiesto cuando pidió a familiares y amigos que no compraran flores, sino que le dieran el dinero para adquirir balas con el fin de donárselas a Fidel. Ese patriotismo y valentía se pudieron apreciar cuando incitó a los jóvenes a que llevaran a cabo el entierro, pues los agentes policiales tenían órdenes superiores de no permitir que los féretros fueran acompañados. A pesar de esa orden, un mar de pueblo acompañó los carros fúnebres entonando el himno nacional y el del 26. En el cementerio, los jóvenes querían complotarse contra los sicarios y ella evitó una masacre.

A pesar del infinito dolor que sentía por la pérdida del hijo, continuó sus actividades revolucionarias. Fue así que el 12 de julio, se entrevistó con Frank País, en Santiago de Cuba, para discutir ciertos problemas existentes en las filas del MR-26-7 en Las Villas y para proyectar futuros planes de lucha revolucionaria en el territorio central. A su regreso traía orientaciones y documentos.

A Margot le preocupaba el grave peligro que corría Frank; por eso, le propuso ir a Santa Clara para reorganizar conjuntamente el MR-26-7, pero el líder santiaguero no aceptó y prefirió dejarlo pendiente de discusión para otra ocasión, la que nunca existió, pues Frank cayó, junto a su compañero Raúl Pujol, en una de las calles santiagueras asesinado por los esbirros batistianos el 30 de julio de 1957.

Su muerte repercutió intensamente en la región central, que apoyó la huelga iniciada en Santiago; en Santa Clara se paralizó el tránsito, pues se obstaculizaron las calles. Pocos días después, de la Sierra llegó un documento firmado por Fidel Castro que orientaba levantarse en huelga contra el horrendo asesinato del líder santiaguero. Margot asumió todas las decisiones para cumplir la orden del Comandante en Jefe, redactó una proclama dirigida a los obreros para exhortarlos a participar en la huelga. Su patriotismo se sintió al levantar a toda la provincia en huelga (Azel y Estive, 2018).

Luego, en medio de una gran tensión, organizaron el alzamiento del 5 de septiembre en Cienfuegos. Se llevaron a cabo acciones de apoyo orientadas por la dirección del MR-26-7 en casi toda la región central. Margot Machado y Allán Rosell Anido ultimaron y orientaron los detalles específicos de la acción en Santa Clara, ya que Julio Camacho Aguilera se había trasladado a Cienfuegos para dirigir el levantamiento, en su condición de máximo dirigente provincial.

La acción fracasó y la dictadura desató una gran persecución. Julio Camacho Aguilera se refugió en otra provincia. Allán Rosell y Margot Machado se ocultaron, pero fueron delatados. Rosell pudo huir, pero Margot fue detenida, aunque horas después la liberaron por falta de pruebas.

La apertura del curso escolar 1957-1958 en el Colegio Lincoln el 11 de septiembre sirvió de pretexto para reestructurar la dirección del MR-26-7 en la provincia. Margot fue nombrada coordinadora provincial de la organización.

La situación de la organización a finales de 1957 en el territorio central era muy compleja. A inicios de 1958, las circunstancias en que se encontraba la revolucionaria eran muy graves. El 3 de marzo fue destituida de su cargo como inspectora provincial y como castigo sería enviada a la provincia de Matanzas. No aceptó el traslado para continuar la lucha revolucionaria desde la clandestinidad, y actuó de ese modo, a pesar de estar fichada y de conocer la orden directa de su asesinato.

La dirección del MR-26-7 decidió enviarla a Santiago de Cuba y después a la Sierra Maestra, pero ese plan inicial no se efectuó. Su situación llegó a ser tan crítica en la ciudad, que no le quedó otra alternativa que pasar a la total clandestinidad; estuvo en lugares inimaginables, pero cometió el error de regresar a su casa y allí se personaron los agentes de la policía. No obstante, pudo huir gracias a la ayuda de su hija menor. Días después, le entregó el cargo a Enrique Oltuski Osacki y partió para La Habana.

A partir de entonces comenzó otra etapa de su vida revolucionaria: tenía una falsa identidad y se hallaba lejos de su casa y de su medio. Se reunió con su hija Verena, que también estaba bajo protección revolucionaria, y ayudó en los preparativos de la huelga del 9 de abril confeccionando los brazaletes del MR-26-7 que usarían los revolucionarios en La Habana.

Faustino Pérez la trasladó para un apartamento arrendado por el MR-26-7 en Centro Habana; pero en ese lugar corría mucho riesgo, ya que los esbirros la buscaban. Por eso, la llevaron a la embajada de Guatemala a solicitar el asilo político, aunque no lo pidió en ese momento porque era muy disciplinada y no tenía la autorización para ese proceder. Sin embargo, su hija Verena se lo tramitó y le fue concedido.

En junio de 1958 salió del país rumbo a Guatemala, de donde pasó a Honduras y, por último, a Venezuela. Formó parte de los grupos revolucionarios en Caracas, venció dificultades y contratiempos. Su actividad revolucionaria la realizó con mucha dedicación, puso toda su experiencia en su desempeño al punto de ser nombrada coordinadora auxiliar del MR-26-7 en Caracas. Redactó materiales políticos para trasmitirlos por las radioemisoras caraqueñas.

Su vida en el exilio era triste, los recuerdos de su patria y la preocupación por sus hijos, la hacían sentir una añoranza por el regreso para reincorporarse a la lucha en Cuba. Trató de unirse a los compañeros que se encontrarían con Fidel en la Sierra; pero fue inútil. En medio de la tristeza y la labor revolucionaria, conoció por el noticiero radial acerca de la victoria de los rebeldes en Las Villas, la huida del dictador en la madrugada del 1º. de enero de 1959 y el triunfo revolucionario. Su alegría fue inmensa y se preparó de inmediato para regresar, al igual que otros exiliados.

El 4 de enero, Margot llegó a Cuba. El avión aterrizó primero en Santiago, donde localizó a Vilma Espín y le dejó los archivos del MR-26-7 para que le fueran entregados al comandante Raúl Castro Ruz. Le pidió al piloto que aterrizara en Santa Clara, pero este alegó que no conocía la pista de aterrizaje. Por eso, no volvió a su ciudad ni a su acostumbrado trabajo de inspectora.

Una vez en La Habana, fue designada subsecretaria técnica del Ministerio de Educación. Formó parte importante del diseño y puesta en práctica de todas las transformaciones del sistema nacional de educación que se desarrollaron en estos primeros años de la Revolución en el poder. Su participación en la reorganización y tecnificación del Ministerio de Educación resultó fundamental para dar cumplimiento al Programa del Moncada en esa importante esfera.

Dirigió los debates de la Ley de Reforma Integral de la Enseñanza, y los enriqueció con su experiencia acumulada de maestra, directora e inspectora. Margot Machado planteó, sin vacilación alguna, que "la escuela es la principal agencia educativa, ya que tiene como función esencial encargarse de la educación." (Azel y Jó, 2019, p. 299) Insistió acerca del papel que desempeña el maestro en la sociedad, al encomendársele la formación de ciudadanos laboriosos, solidarios, respetuosos, responsables y revolucionarios.

Desde el año 1959, se comenzó a preparar la Campaña de Alfabetización. Su objetivo primordial era enseñar a leer y a escribir a casi un millón de iletrados que tenía el país. Margot Machado Padrón desempeñó un importante papel a partir de la creación de la Comisión Nacional de Alfabetización y en los preparativos de la campaña. Intercambió criterios en varias jornadas de trabajo con Fidel, que fueron esenciales para su posterior éxito.

Al llamado del presidente, realizado por la televisión el 22 de abril de 1960, en el transcurso de una de sus habituales comparecencias, se incorporaron más de tres mil maestros voluntarios, integrados por jóvenes estudiantes que respondieron efusivamente. "Margot Machado contribuyó con su labor a la constitución del primer Contingente de Maestros Voluntarios, en el año 1960" (Azel, 2018, p. 124)

Fundó junto a Vilma Espín, Asela de los Santos, Haydée Santamaría y otras compañeras, la organización de las féminas cubanas. El día 23 de agosto de 1960, se encontraban reunidas en la sede del periódico Hoy, cuando Fidel intervino en aquella memorable reunión y les sugirió llamarla Federación de Mujeres Cubanas. Aceptaron de inmediato, así fue fijado el actual nombre de la FMC.

A finales de 1960, Margot se enfermó y solicitó su jubilación; pero logró recuperarse y se reincorporó a otras tareas revolucionarias. Trabajó a tiempo completo en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), en la dirección nacional de la FMC, en el Comité Central del PCC, del cual fue fundadora; a finales de la década del setenta, retornó al MINREX para luego culminar su vida laboral en el Instituto Cubano del Libro. También fue fundadora de los Comités de Defensa de la Revolución y de las Milicias Nacionales Revolucionarias.

Terminados sus días laborales, a pesar de su avanzada edad, se dedicó a colaborar con la FMC. Durante la batalla por el regreso de Elián González, realizó una intervención en uno de los actos organizados al efecto. Su análisis fue objetivo, al expresar la necesidad de la educación familiar como elemento fundamental para reclamar el regreso del niño.

En el 2009, celebró su centenario en Santa Clara, disfrutó con la claridad y vitalidad acostumbrada, de planes y esperanzas. Fue condecorada con la Orden Frank País por la ministra de educación Dra. Ena Elsa Velázquez Cobiella en homenaje a su centenario "y como reconocimiento a una larga ejecutoria en el terreno docente educativo" (Cuadrado, 2009, p. 2) Se mantuvo así con la claridad de sus principios a pesar de los años, los duros recuerdos y las limitaciones físicas.

Desapareció físicamente el 30 de mayo del 2015. En sus funerales, el general de división Guillermo Rodríguez del Pozo expresó: "Margot Machado destacó desde que dirigió en Santa Clara, una escuela que la colmó de más condiciones aún, para educar y orientar a los jóvenes para la lucha". (Saborit, 2015, p. 2) El general de brigada Armando Choy Rodríguez, fundador del MR-26-7 en Las Villas, comentó: "…esta mu­jer, se considera hoy, digna sucesora de Mariana y Haydée Santamaría" (Saborit, 2015, p. 2)

La despedida de duelo contó con ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y del entonces primer secretario del PCC, general de ejército Raúl Castro Ruz. Asistieron a las honras fúnebres la general de brigada Teté Puebla, la Heroína del Trabajo de la República de Cuba Asela de los Santos, compañeros de lucha, hijas y demás familiares.

Sus restos fueron depositados en La Habana hasta el 24 de septiembre de ese propio año, cuando, en ceremonia familiar, fueron acompañados al cementerio de la localidad de Santa Clara por muchos de los antiguos "muchachos y muchachas" que educó con su ejemplo de maestra y revolucionaria.

Margot Machado Padrón representa un ideal de maestra, ya que desarrolló una educación verdaderamente cubana, un paradigma donde se materializaron la preparación, las habilidades y capacidades de la profesión pedagógica; el amor hacia ella y los alumnos; los valores morales imprescindibles en esa labor y la maestría pedagógica adquirida durante su desempeño, pero sobre todo por su gran patriotismo. Por eso, el Héroe antiterrorista Antonio Guerrero la incluyó en su colección de dibujos de patriotas cubanas.

En su desempeño profesional puso en evidencia una Pedagogía participativa, práctica, pero sobre todo patriótica que constituyen demostraciones del desarrollo alcanzado. Razones que justifican plenamente, la valoración de fiel continuadora de la tradición pedagógica cubana.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Azel, J. y Estive, Y. (2018). La presencia del patriotismo en la vida y obra de Margot Machado Padrón. Capítulo Ciencias Sociales y Humanísticas. En: Ciencia e innovación tecnológica. La Tunas: Editorial Académica & Opuntia Brava. pp. 398-407.

Azel, J. y Jó, M. (2019) Margot Machado y la inspección escolar. Revista Opuntia Brava, 11 (número especial 2), 292-304. En: http://opuntiabrava.ult.edu.cu/index.php/opuntiabrava/article/view/922

Cuadrado, B. (2009, 28 de septiembre). Confieren Orden Frank País a Margot Machado. Vanguardia, p. 1.

Saborit, A. (2015, 1º de junio). Falleció la destacada combatiente revolucionaria Margot Machado Padrón. Granma, p. 2.

Maura, Z. y Azel, J. Margot Machado y el Colegio Lincoln, un sueño pedagógico hecho realidad. Santa Clara: Editorial Feijóo; 2016.

 

Conflicto de intereses:

El autor declara que no existen conflictos de intereses

 

Contribución de los autores:

El autor participó en la redacción y análisis de los documentos

 


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